jueves, 24 de noviembre de 2016

Los Bienes del Tiempo y la Memoria

Cada uno tiene sus momentos de reflexión mas apropiados. En cada cultura religiosa, nacional o familiar, siempre hay un momento propicio o esperado, al término de sus ciclos de calendario. Ahora es el nuestro.

Rememoramos el año que se va, a veces dejando pasar lo que nos ha enseñado, de lo bueno  de lo malo. No es raro que nos acostumbremos a olvidar porque nos estamos acostumbrando a los pasados desechables y las imágenes de un segundo. Y se pregona, insistentemente, que al pasado hay que dejarlo atrás y olvidarlo. No estoy de acuerdo.



Si sabemos mirarlo, el pasado reciente o lejano, es parte de lo que somos pero también es parte de lo que uno debe aprender.  La moda es rechazarlo porque la moda es deshacerse de todo y consumir los nuevos días como zanahorias de los deseos incumplidos.

De lo mas sencillo puede ser acostumbrarse a ver y desear el futuro inmediato, si aprendemos a ver nuestro pasado como la búsqueda constante que es la vida... y el crecimiento personal, sabiendo enfocar todo lo positivo que han sembrado en nosotros los demás y todos lo que hemos sembrado con los días y los años.

Parte de nuestros males es que olvidamos los muchos bienes que recibimos o generamos como actos de bondad, de apoyo o de compromiso de otros o hacia otros. Con, desde o hacia familiares, amigos o desconocidos.

La memoria, sabiéndola cultivar, es el mejor de los campos fértiles para la felicidad de los momentos futuros... incluyendo el año que se acerca.


De la imagen: Esperando a Juan deMariangeles Puente Durán