viernes, 4 de agosto de 2017

Esperanza y Realidad

Rojo contra Tesón


Un mes cualquiera y todo parecía ir bien. El siguiente las cosas cambiaron y los números empezarón a ponerse rojo. Un mal mes.

Pero así siguieron los números, un mes tras otro. Y no mejoraba el negocio. Y se le veía inquietarse, pero mantenía la esperanza que la semana siguiente sería mejor ... y no lo era.


Su propia reflexión le indicaba que su producto era bueno y sus clientes fieles. Que este mes y el anterior habían sido malos por razones externas. Que había muchos despidos. Que no habían pagado en las fábricas. Que había sido un mes de muchos gastos para los padres de familia. E insistía: esto es pasajero, un mes tras otro. Y su confianza no cedía.

A diferencia de otros, creía firmemente en lo que hacía, confiaba en sus clientes aunque regresaban cada vez menos, atribuía la mayor parte del problema a causas externas y no sentía ni culpa, ni pena, ni ganas de echarse para atrás.

Pero la realidad implacable de los números le hizo ver que el fondo se agotaba. Que ya no solo eran números rojos de este negocio, sino que estos se tragaban a otros y la bolsa llegó a su fin.

Un día bajó las cortinas, limpió el lugar y dejó todo atrás para empezar de nuevo.

Ni una lágrima. Ni un arrepentimiento. Ni una culpa. Salió de todo esto con mas fuerza que la inicial. 

Le aprendí que la fuerza de un optimista es una energía irradiante y feliz. Sin ellos, nada se movería.

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